El Reto
CINETEC tenía una propuesta educativa diferenciada — formación técnica aplicada al cine, más politécnica que artística — pero una presencia digital que no lo comunicaba. El reto era doble: posicionarse frente a escuelas de artes tradicionales con décadas de ventaja y hacerlo dentro de una ventana de admisión con fecha límite inamovible. No había margen para que la estrategia 'madurara' antes de que cerrara la convocatoria.